Datos acerca de la vacuna contra la influenza

 

En esta época del año la influenza puede agarra fuerza si no se acatan las medidas de prevención correspondientes. La influenza es una infección vírica que afecta principalmente a la nariz, la garganta, los bronquios y ocasionalmente, los pulmones. Generalmente la afección dura una semana y el virus se transmite con facilidad de una persona a otra a partir de pequeñas partículas expulsadas con la tos o los estornudos.

Los signos y síntomas comienzan repentinamente y no en forma gradual, desde que se produce el contagio hasta cuando comienzan los síntomas hay un margen de 1 a 4 días, algunos de los que se pueden presentar son:

  • Fiebre (o sentirse afiebrado / con escalofríos)
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Mucosidad nasal o nariz tapada
  • Dolores musculares y corporales
  • Dolores de cabeza
  • Fatiga (cansancio extremo)
  • Algunas personas pueden tener vómitos y diarrea, aunque esto es más común en los niños pequeños que en los adultos

El virus puede ocasionar la enfermedad leve o grave, inclusive hasta la muerte. Las complicaciones pueden incluir neumonía bacteriana, infecciones del oído, sinusitis y agravamiento de las enfermedades crónicas, como insuficiencia cardiaca congestiva, asma o diabetes. La mejor manera de prevenir la influenza es administrarse la vacuna cada año.

La vacunación contra la influenza puede disminuir la probabilidad de presentar la enfermedad. Todas las personas de 6 meses de edad o más, deben vacunarse contra esta enfermedad, es preferible que se realice antes de que comience la temporada de influenza. Las personas con alto riesgo de presentar complicaciones por la influenza incluyen los niños pequeños, las mujeres embarazadas, las personas con afecciones crónicas con asma, diabetes, enfermedad cardiaca o pulmonar y adultos de 65 años o más.

Es importante que se vacunen los trabajadores de la salud y otras personas que conviven y cuidan a personas con alto riesgo para evitar contagiar a otras personas. Los menores de 6 meses corren mayores riesgos de sufrir complicaciones, pero son muy pequeños para ser vacunados. Sin embargo, las personas que cuidan a bebés si deben vacunarse.

Existen algunas dudas sobre la vacuna contra la influenza, la CDC (Center for Disease Control and Prevention) aclara lo siguiente:

  • La vacuna inyectable contra la influenza no puede causarle la enfermedad, actualmente la vacuna puede hacerse con a) virus de la vacuna contra la influenza que han sido “inactivados” y, por lo tanto, no son infecciosos, y b) sin ningún virus de la vacuna contra la influenza (que es el caso de la vacuna recombinada contra la influenza).
  • Algunas personas manifiestan tener reacciones leves, los efectos secundarios más comunes luego de administrarse la vacuna contra la influenza son dolor, enrojecimiento, sensibilidad o inflamación donde se administra la inyección. También pueden presentarse síntomas como fiebre leve, dolor de cabeza y dolores musculares.
  • El motivo es que la protección inmunitaria que adquiere una persona al vacunarse disminuye con el tiempo, por lo que es necesario vacunarse anualmente para obtener óptima protección contra la influenza.
  • Un motivo es que ciertas personas pueden enfermarse a causa de otros virus respiratorios aparte de la influenza, como los rinovirus, que se asocian al resfriado común, causan síntomas similares a los de la influenza y también se propagan y provocan enfermedades durante la temporada de influenza. La vacuna contra la influenza solo brinda protección contra la influenza y no contra otras enfermedades.
  • Es posible estar expuesto a los virus de la influenza que la provocan inmediatamente antes de haberse vacunado o durante las dos semanas posteriores a la vacunación, que es el periodo que el organismo demora en desarrollar la protección inmunitaria. Esta exposición puede ocasionar que una persona contraiga la influenza antes de que la protección de la vacuna haga efecto.

A continuación, te dejamos algunas medidas preventivas diarias:

  • Mantenerse alejado de las personas que están enfermas
  • Cubrirse la boca y nariz al toser y estornudar
  • Lavarse las manos con frecuencia para ayudar a disminuir la propagación de microbios que causan enfermedades respiratorias en nariz, garganta y pulmones, como lo es la influenza.

 

Recuerda, más vale prevenir. Si presentas algún síntoma de los antes mencionados, asiste inmediatamente con tu médico.

Revisores de la información: Brenda Giselle Alvarez Rodriguez (Unidad de Investigación en Salud Pública) y Cassandra Saldaña Pineda (Unidad de Administración del Conocimiento).

Fuentes: OMS, CDC.